Educación superior al 2030: ANUIES en la Universidad del Caribe
Planificar desde la incertidumbre y la
volatilidad
Vivimos
una falsa sensación de estabilidad. Consiste en creer que el estado actual de
las cosas puede ser un faro fiel para imaginar hacia dónde se dirigen. Este
espejismo nos hace creer que todo es cuestión de innovar mediante el
incremento; esto es, creer que todo será una variación de lo que ya hay, pero
con algunos cambios. Se trata de la innovación progresiva, donde es más lo que
permanece que lo que cambia. Una ilusión.
Lo que
realmente caracteriza nuestro tiempo es el cambio hiperacelerado. La razón es
sencilla de entender: la tecnología y la ciencia están en una enorme explosión,
en la que los avances en un área impulsan a los de otra, lo que hace cambiar
inmediatamente a la primera y a todas las demás. Estas innovaciones no son progresivas
o incrementales: se trata de cambios disruptivos. Lo que esto quiere decir es
que crean situaciones totalmente nuevas, que no tardan en volver a cambiar.
Para
hablar de este tema en el ámbito educativo, estuvo en la Universidad del Caribe
el Mtro. José Aguirre Vázquez, director de planeación y desarrollo de la
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior
(ANUIES). Él presentó una importante propuesta para diseñar políticas públicas sobre
educación superior, estrategias que sirvan de cartas de navegación en mares de
incertidumbre y volatilidad.
Un
concepto toral en educación superior es el de pertinencia. Los planes de
estudio deben ser relevantes y no caprichosos, producto de una ocurrencia. Pertinentes
para las necesidades locales, regionales, nacionales e internacionales; no solo
económicas, sino también sociales y ambientales. Esta pertinencia es el punto
de apoyo en que se aplica la palanca de la imaginación educada, para planificar
nuestra educación.
El
problema es que ya no podemos imaginar incremental o progresivamente nuestro
futuro, lo único que sabemos es que no será como lo imaginamos. Sin embargo,
requerimos planificar la educación de las generaciones venideras. ¿Cómo debemos
considerar la pertinencia? ¿Cómo debemos planificar la educación?
Una
pregunta que se le expuso al Mtro. Aguirre trató de este tema. ¿Por qué los
planes de estudio universitarios se diseñan para la especialización, si no
sabemos para dónde va el conocimiento, la ciencia, la técnica ni la economía? Tal
parece que frente a la incertidumbre respondemos con una certeza notable, una
que nos permite predecir que una concentración y enfoque de conocimientos será
relevante en un tiempo y contexto desconocidos. La misma ilusión.
Quizá
la especialización ya no es para el futuro, sino para el presente, desde la
educación continua y de posgrado. Y quizá para el futuro de nuestros jóvenes ahora
requerimos una educación universitaria más general, fundamentada en las
habilidades que capacitan frente a la incertidumbre y la volatilidad: comunicación,
emprendimiento, resolución de problemas complejos, colaboración, convivencia pacífica
y respeto por el ambiente. Es necesario repensar el concepto de pertinencia a
fondo.
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