¿Aplicados… o innovadores?
Los estudiantes innovadores se aburren en
la escuela tradicional
Lo
más importante para innovar está estrechamente relacionado con las habilidades
para emprender. Si algo define a la innovación es la implementación de las
ideas en la realidad, en la forma de productos, servicios, y procesos nuevos.
Sin embargo, es necesario decir que emprender no necesariamente es innovar. Un
emprendedor puede poner en práctica ideas que no son nuevas y crear
oportunidades económicas y empleos, por ejemplo.
¿Qué
es lo que debemos enseñar para que las y los estudiantes aprendan a emprender?
Lo primero es buscar entre ellos y ellas a quienes muestran una disposición
natural, un talento, para iniciar negocios. Se trata de jóvenes inquietos,
capaces de ponerse en movimiento por su propia cuenta.
¿Cómo
podemos identificar a estos estudiantes? Son aquellos que continuamente generan
ideas sobre cómo ganar dinero desde sus habilidades creativas. Aman los
proyectos anclados en necesidades importantes. Les encanta planificar sus
propuestas de negocios. Son trabajadores y apasionados. Sobre todo, desean
hacer “cosas reales” sin perder el
tiempo en lo superfluo o teórico.
Las
anteriores son características específicas, pero también hay algunas que
comparten de manera general. Se trata de estudiantes perseverantes, que no se
dejan vencer por las dificultades. Son optimistas y tienen la certeza de que el
mundo se puede cambiar y mejorar. Desde niños disfrutan de los retos; los
problemas difíciles no los asustan, al contrario: los motivan. Son competitivos
y buscan la excelencia. Les encanta la libertad de acción y la independencia de
pensamiento. No es raro que intenten cambiar las reglas del juego.
Una
característica que frecuentemente tienen es paradójica: es común que estos
estudiantes no sean “aplicados”. Son
muchos los casos de grandes emprendedores que no obtuvieron buenos resultados
en la escuela. Es fácil entender por qué. El mundo escolar —con sus
imposiciones ideológicas, autoritarias y uniformadoras— los revienta de
aburrimiento y conformidad. El sistema los expulsa por su incapacidad para
manejar la creatividad y la individualidad.
Por
las particularidades descritas, sobre todo por el hecho (verificado mediante la
investigación) de que muchos no parecen buenos estudiantes, es muy importante
que aprendamos a identificarlos para ofrecerles una educación que aproveche estas
importantísimas habilidades y talentos. Es indispensable que aprendamos a
detectar, formar y motivar a estos innovadores que también son emprendedores.
Los emprendedores
talentosos son una fuente de creatividad, oportunidades y mejoras. Además,
desarrollan métodos y técnicas capaces de enfrentarse a lo que necesitamos pero
todavía no existe. Necesitamos a los jóvenes emprendedores y ellos nos
necesitan. Para una escuela, un país y una realidad mejores.
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