Formando innovadores


Creatividad, talento, ciencia y tecnología, emprendimiento…



La innovación se reconoce como área estratégica en cualquier país. Este proceso social echa mano de la creatividad de las personas y la convierte en productos, servicios y soluciones nuevas para nuestros problemas. Sin embargo, en la escuela todavía no sabemos qué hacer para generar innovadores e innovadoras.

La mayoría de los expertos en este tema está de acuerdo: lo que hemos hecho no funciona muy bien. En las clases en las que se pretende impulsar la innovación es usual poner sombreritos de colores o retar a la solución de acertijos a los estudiantes con la idea de promover la creatividad, que no es más que una parte de la innovación. Y estos ejercicios están muy alejados de la realidad: no solucionan ni proponen nada.

Larisa Shavinina, profesora de la Universidad de Quebec, ha reflexionado en este problema y propuesto algunas guías para el desarrollo de programas de educación para la innovación. Ella sugiere once elementos de los que se puede echar mano para diseñar programas educativos en los que se aplique la creatividad en la creación de productos y servicios nuevos además de en la solución de problemas sociales relevantes.

Para Shavinina es necesario primero atender a quienes están dotados de talentos especiales; estas personas tienen particular facilidad para generar ideas nuevas que pueden ser puestas en práctica. Como esto no es suficiente, recomienda fortalecer la educación científica y tecnológica, ya que en estas dos áreas la innovación tiene el contexto más favorable para el éxito.

Sin embargo, es muy diferente proponer una posible solución que intentar implementarla; por ello es necesario incluir las habilidades para el emprendimiento en los esfuerzos innovadores. Los emprendedores son quienes transforman las ideas en productos, procesos y servicios nuevos. Tienen éxito porque conocen muy bien sus propias virtudes y obstáculos, de manera que son capaces de guiar, monitorear y ejecutar sus propios procesos mentales. Entre sus habilidades más importantes están las de trabajar bajo presión para entregar a tiempo sus resultados.

Otro elemento esencial para la innovación exitosa es cultivar el cruce de miradas alrededor de ideas importantes. Son necesarios los puntos de vista diferentes, incluso encontrados. Por ello, lo interdisciplinar y el cultivo de los talentos múltiples son muy importantes en la generación de innovación.

Finalmente, y quizá lo que da el sabor social a toda la mezcla, es indispensable que los innovadores dispongan de algo muy tradicional: sabiduría. En otras palabras, las y los innovadores deben tener un sentido ético desarrollado: sentir una responsabilidad moral personal por la sociedad y el futuro de nuestro planeta.

¿Conoce alguna escuela que ofrezca esta mezcla? Quizá llego el momento de solicitar este enfoque educativo.

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